Economía

Isaías Rodríguez desmiente ser el responsable de La Guerra Económica.

Por: José Guerra | Caracas del Oeste, 15 de Noviembre, 2015.

La Guerra Económica es un cuento corto cuya trama narra las travesuras y peripecias de un personaje que sabotea todas las iniciativas, planes y proyectos de Rodolfo Marco Torres, Juan Carlos Escotet y Nelson Merentes, para dotar al venezolano de la máxima felicidad posible. Según este relato, el tipo ese que llaman Guerra Económica, esconde los alimentos, sube los precios, congela los salarios, excepto el salario mínimo, infla el dólar negro, se roba los impuestos, sobrefactura, cobra comisiones, pasa bidones de gasolina a Colombia, le echa aserrín al café, acusa de narcotráfico a los sobrinos de Cilia Flores, le paga 50 millones de Dólares a Diosdado Cabello para la asignación de licitaciones chimbas, mete preso al Presidente de Odebrecht, en fin, todo un malandrito, el fulano Guerra del cuento.

 Visto el éxito que este relato ha tenido en la aceptación del público, que se expresa en el consumo de periódicos, revistas y páginas web, de manera desaforada, ya comienzan a trascender al espacio público las disputas por la atribución de su autoría. La versión más conocida en los pasillos del CONAC y de la Fundación Editorial El Perro y la Rana, es que esta creativa pieza de la literatura propagandística negra venezolana fue escrita por el poeta Isaías Rodríguez, conocido hombre de letras del país. Sin embargo, en los predios de la Fundación Polar, se cree que su autor es el poeta Tarek William Saab, muy conocido por sus fábulas sobre los derechos humanos. El panorama se complica aún más con la versión del Presidente del Banco Industrial de Venezuela, el Tcnel. José de Freitas Jardim, quien considera que por ciertos giros en la trama, es evidente que el autor tiene que ser alguien conocedor de la ingeniería además de las letras, alguien como Ricardo Molina o Haiman El Troudi. Es notorio que a nadie se le haya ocurrido pensar que entre los posibles autores del cuento pudiese estar William Castillo, sobre todo considerando que dirige un aparato de propaganda, que es periodista y supuestamente aprendió a leer y escribir.

De visita incógnita en el país, el ex Fiscal Rodríguez le ha querido salir al paso a tales especulaciones sobre su participación como autor de La Guerra Económica y a la salida de una Sala Situacional realizada en la azotea de YVKE Mundial, ofreció unas declaraciones al respecto:

 “Yo nunca dije que yo era el autor del relato de La Guerra Económica. Eso lo escribieron Elsa Ritter, Sergio Brazón y Aurelio Gil Beroes, cuando asesoraban a Mario Silva en Miraflores. Yo no tengo porque andar apropiándome de los éxitos ajenos. Yo lo que dije es que esta guerra que estamos llevando adelante contra el pueblo venezolano, nos está saliendo económica. Se me ha descontextualizado. Lo que he señalado, es que la guerra psicológica, nos resulta más económica que la guerra convencional. En este sentido, lo que si he dicho, es que en Venezuela hemos logrado desarrollar una guerra económica, de bajo costo, que está logrando derrotar al enemigo constituido por un pueblo que pretende vivir sin nosotros, que pretende tomar sus decisiones sin el tutelaje de la clase política.” – dijo el poeta –  

Como se observa, en el transcurso de sus declaraciones, como ya es habitual en el escritor, procedió a darle un giro al tema en discusión, desde la guerra económica hacia la guerra psicológica. El evento más recordado de este recurso literario que el poeta Rodríguez usa con mucha frecuencia en sus declaraciones a la prensa, se encuentra el anuncio que hiciera en el 2002, de que el presidente para entonces, el finiquitado Hugo Chávez estaba secuestrado por el golpista Lucas Rincón, cuando se suponía que de lo que iba a hablar era de su renuncia.  

Habiendo logrado desviar el tema con éxito, al consultársele en que basaba su opinión sobre la eficacia de la guerra psicológica del gobierno contra la población, el escribano expresó:  

“Por supuesto que La Guerra Económica ha sido eficaz como guerra psicológica. Hemos logrado los mismos objetivos que una guerra civil: la gente no tiene esperanzas, se resigna a pasar penurias y estrecheces, a no tener paz, a tolerar la violencia, a no poseer vivienda, ni alimentos, ni ropa decente. En un estado de guerra convencional, la gente acepta todo eso, todo tipo de privaciones ya que, después de todo, hay una guerra. Nosotros hemos logrado lo mismo pero sin los altos costos en vidas y bienes que supone un conflicto bélico de gran escala. Esta es una confrontación tranquila, pacífica, humana. Hemos logrado alcanzar el ideal de la toma, ejercicio y preservación del poder, sin necesidad de recurrir a la violencia y destrucción física. De allí mi planteamiento de que esta guerra nos está saliendo económica.”  

Considerando que su visión había quedado supremamente clara, el poeta, ex Fiscal y futuro ex Embajador en Italia, procedió a retirarse con rumbo desconocido, sin precisar, ni dar detalles sobre su opinión de la autoría de La Guerra Económica. Tales declaraciones, lejos de aclarar el panorama, lo oscurecen aún más y dejan la cosa revuelta como un rio turbio.


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